183.- El contable2: cuando el doble parece el cuadrado

            En 2016, Ben Affleck interpretó en El contable (reseña 119) a un duro y justiciero autista, con una gran facilidad para realizar complejas operaciones matemáticas y reconocer patrones ocultos en montones de datos. Hace unos meses se estrenó su secuela que si me he decidido a verla es porque en alguna página de información cinematográfica (aquí) se indica que hay matemáticas. Os cuento lo que he visto.

             Como es habitual en mis reseñas, comienzo con una breve descripción técnica y artística de la película:

Ficha Técnica:   

        Título: El contable 2. Título Original: The Accountant 2. Nacionalidad: EE. UU., 2025. Dirección: Gavin O'Connor. Guion: Bill Dubuque, basado en los personajes creados por él mismo. FotografíaSeamus McGarvey, en Color. MontajeRichard Pearson. Música: Bryce Dessner. Producción: Ben Affleck, Mark Williams y Mark Williams. Duración: 125 min. 

Ficha artística

Intérpretes: Ben Affleck (Christian Wolff), Jon Bernthal (Braxton Wolff), Cynthia Addai-Robinson (Marybeth Medina), J.K. Simmons (Ray King), Allison Robertson (Justine), Alison Wright (Voice of Justine), Daniella Pineda (Anaïs), Robert Morgan (Burke), Grant Harvey (Cobb), Andrew Howard (Batu), Yael Ocasio (Alberto), Lombardo Boyar (Tomas), Michael Tourek (Ike Sudio), Fernando Chien (Sorkis), Abner Lozano (Gino), Talia Thiesfield (Abogado Gutierrez), Presley Alexander (Lane), Nik Sanchez (Charles), Corwin Ireland (Miles), Avery Taylor (Skye), Vincent Juskalian (Aidan).

           Breve sinopsis: Christian Wolff, un brillante contable autista y justiciero, vuelve a la acción cuando la subdirectora del Tesoro de EE. UU., Marybeth Medina le pide ayuda para resolver el asesinato de un alto funcionario del Tesoro. Junto a su hermano Braxton con quien no se hablaba, Wolff descubre una conspiración que involucra trata de personas, violencia del narcotráfico y sicarios. Con un equipo de hackers a su lado, Christian se traslada desde Los Ángeles hasta Ciudad Juárez, rescatando a niños víctimas de trata y enfrentándose a enemigos ocultos.

Sobre la película      

            Si han revisado la reseña que escribí sobre la primera versión (les vuelvo a indicar el enlace), aventuraba entonces (en 2017), que aquella película seguramente tendría alguna secuela. Ben Affleck “amenazó” con ello años atrás, pero no ha sido hasta nueve años después cuando se ha hecho realidad, con prácticamente el mismo equipo técnico (mismo director, guionista, director de fotografía, montaje, …) y actores principales. El guionista, cuando se estrenó la primera, habló de una trilogía, en espera de la rentabilidad del producto (que lo fue tanto de crítica como de público), pero la secuela ha tardado más de lo esperado. Y desde mi personal punto de vista, ya lo adelanto, se la podían haber ahorrado.

            No sé si a los amantes de la acción les gustará (son los únicos a los que puede llenarles), lo cierto es que al verla (he tenido que visionarla hasta tres veces, porque en cada una me he quedado completamente dormido, será la edad; aún así, creo que hay escenas que aún no he logrado ver), me ha llamado la atención cómo puede ser posible que, a un tipo al que hay que indicarle varias veces las cosas (las cotidianas, no las complejas) para que se entere (su hermano le tiene que decir varias veces en una escena que pare el autobús que conduce porque quiere recoger un gatito que andaba por la carretera), sin embargo no duda un segundo para cargarse una legión de enemigos él solito a una velocidad más propia de los videojuegos (que es lo que parece en vez de una película). Pero bueno, como digo, es del tipo de películas para pasar el rato sin hacerse demasiadas preguntas, porque pocas cosas tienen sentido lógico. Si la primera me pareció flojita, por supuesto ésta la supera (en negativo) con creces.

Algo de matemáticas

            Aparte de la tontería del título de colocar un 2 como si fuera un exponente, que además de indicarnos que es la segunda película del personaje, también (supongo) quiere plasmar el hecho de que son dos los “héroes”, el dúo de hermanos Wolff (en el cartel se indica sobre Affleck, el autista que “ve lo que otros no pueden”, mientras que del “simpático” se dice que “hace lo que otros no harán”), lo cierto es que poco hay reseñable desde el punto de vista matemático. Yo me he permitido a su vez la ironía de indicar que aunque el doble (dos personajes) no sea igual al cuadrado (como han rotulado el título de la película), en este caso el resultado sí es un cuadrado (cuando lean el resto, ya verán de qué).

            Como en la primera película, el protagonista Christian Wolff, utiliza nombres de matemáticos célebres para ocultar su identidad. Se vuelven a mencionar a CARL GAUSS,  CHARLES BABBAGE, LEWIS CARROLL, o JOHN NASH, lo cual está muy bien para que incluso al público amante de este tipo de películas le suenen los nombres de algunos matemáticos reales. Así, cuando le llaman para decidir la forma de pago por sus trabajos, decide cobrar una parte de obras de arte (recordemos que era un buen entendido en pinturas) y otra en cuentas de Nueva Zelanda y Francia (cobra caro). Entonces le preguntan a nombre de quien hacen el ingreso, y le citan los nombres de esos matemáticos. En esta ocasión se decide por NASH.

            Aparte de eso, antes de que comience la misión concreta de la película, una empresa de búsqueda de parejas contrata a Christian para que analice la efectividad del algoritmo que utilizan para hacer las parejas, de acuerdo a gustos, intereses, edades, y todo eso que suelen preguntar. Hay convocado un encuentro (el 13º Festival Anual de Romance de Boise; Boise es una ciudad de Idaho. Esto en la versión original. En la versión doblada al español no se han complicado y lo han llamado Festival del Amor; ver imagen) al que asisten mujeres y hombres que buscan pareja. El presentador da la bienvenida a dicho Festival:


            Todos estáis aquí por una razón: para conectar, conocer a esa persona especial y encontrar el amor. […] Como la mayoría sois primerizos, repasemos cómo funciona esto. Habéis contestado montones de preguntas para saber vuestros deseos, aspiraciones y exigencias. Hemos utilizado nuestro propio algoritmo matemático para encontrar las 10 personas que mejor encajan. Ese mismo algoritmo ha dado como resultado en ediciones anteriores ¡¡53 matrimonios!!

            Christian está apuntado como participante. Con su particular carácter, aunque intenta ser agradable con las chicas que le asignan, acaba metiendo la pata y dando lugar a situaciones que pretenden ser graciosas (reconozco que mi sentido del humor no debe ser muy alto porque normalmente las comedias que a todo el mundo le encantan, a mi me suelen resultar de lo más estúpido; pero bueno, en esta ocasión, las situaciones al menos no dan vergüenza ajena). El caso es que Christian en realidad está tomando datos para ver cómo funciona el algoritmo de la empresa, que es para lo que le han contratado. En la imagen, preguntando a una de las mujeres que lo han elegido como posible pareja; al fondo, la cola del resto de “candidatas”.

            En otra escena, explica sus conclusiones a sus clientes:

            Clientes: ¿Cómo que has aplicado ingeniería inversa a nuestro algoritmo?

           Christian: He hecho minería de datos con las mejores apps de citas y los he comparado con los vuestros.

            Clientes: ¿Y?

          Christian: He creado mi propio algoritmo. He hecho agrupaciones de datos para saber que palabras acaban en cita. Las mujeres dicen valorar el compromiso y la estabilidad, pero hacen swipe cuando huelen peligro y emoción. Les atraen los malos. He asignado valores numéricos a vuestras preguntas incrustando los token dentro de una matriz y he generado un modelo predictivo para las respuestas más eficaces que yo he facilitado. Sin mentir. La principal queja en las aplicaciones de citas son las fotos de perfil. Las mujeres mienten sobre el peso y la edad. Los hombres sobre la altura y la edad. He cambiado mi foto por una en la que sonrío. Optimiza el perfil.

            Esa transcripción es tal cual aparece en la película. En ella hay un par de expresiones que quizá no sean conocidas por todos. Por ejemplo, “hacer swipe” se refiere a deslizar el dedo sobre una pantalla táctil para interactuar con un dispositivo. El uso más común es en aplicaciones de citas como Tinder, donde deslizar a la derecha indica interés y a la izquierda significa descartar un perfil. También se usa en la navegación por el dispositivo, para cambiar entre aplicaciones o pantallas. El verbo (neologismo) es swipear.

También menciona los token. Un token es un activo digital o físico que representa un valor. Por ejemplo, una ficha de casino representa dinero, o una clave de seguridad que se usa para la autenticación.

La minería de datos es un proceso que analiza grandes volúmenes de datos para descubrir patrones, correlaciones y anomalías ocultas. Se utiliza para extraer conocimiento valioso de datos brutos, lo que permite a las organizaciones tomar decisiones informadas, predecir resultados, mejorar la eficiencia y obtener una ventaja competitiva. Para ello, combina técnicas estadísticas, aprendizaje automático y bases de datos. Precisamente es en este aspecto en lo que Christian es bueno, en encontrar relaciones y tendencias no evidentes dentro de conjuntos de datos. Con los patrones detectados, se intenta predecir comportamientos para rentabilizar futuros resultados. También sirve para detectar anomalías, identificando datos diferentes al resto. Esto permite también encontrar posibles fraudes. Estas técnicas se emplean en muchos sectores empresariales como finanzas, marketing, energía y ciberseguridad.

¿Dónde están las matemáticas?

En la película, salvo lo mencionado anteriormente, nada de matemáticas aparece explícito, pero son fundamentales en la minería de datos, porque proporcionan la base para el análisis, la modelización y la extracción de patrones de grandes volúmenes de información. Para procesar toda esa información se necesitan vectores y matrices (y diferentes operaciones con ellas) para lo que se utilizan conceptos de álgebra lineal. En el ajuste de los parámetros que minimizan los errores se echa mano obviamente del cálculo diferencial ya que eso involucra optimización (y para reducir costos y tomar decisiones estratégicas). También es evidente el manejo de la estadística para comprender la variabilidad, probar hipótesis y describir las propiedades de los datos, permitir la inferencia y la cuantificación de la incertidumbre en los resultados. En la programación de los algoritmos es necesario también el uso del cálculo de probabilidades, para tomar decisiones o hacer predicciones de tendencias futuras, anticipar escenarios y tomar decisiones proactivas bajo ciertas condiciones. Y finalmente, herramientas de matemática discreta (lógica, teoría de grafos y combinatoria) porque en la mayor parte de los casos los datos no son continuos.

Con todo ello se crean modelos como las redes neuronales, esenciales en el aprendizaje automático (machine learning) y el aprendizaje profundo (deep learning). Estos modelos son esencialmente funciones matemáticas que se ajustan a los datos para hacer predicciones. Asimismo, se utilizan algoritmos para identificar patrones de comportamiento y correlaciones ocultas en los datos que no serían evidentes de otra manera. Un personaje como el de Christian Wolff necesita controlar todas estos aspectos matemáticos e informáticos para poder hacer lo que dice en el diálogo descrito.

            Posteriormente al trabajito para el festival de citas y arreglo de parejas, la agente del Tesoro Marybeth Medina contacta con Christian Wolff para tratar de resolver un caso que involucra un montón de asesinatos, entre ellos el de su antiguo jefe. Cuando le muestra el conjunto de fotos de las víctimas, ésta le pregunta

-                                   ¿Qué patrón nos interesa?

esperando una respuesta técnica. Pero Wolff suelta el chiste de turno (típico de estas películas de mero entretenimiento, la mezcla de asuntos serios con detalles de comedia, para “aligerar” la acción y la violencia, de la que la película está sobrada). Su respuesta:

-                        Probabilidad de supervivencia.

                 En fin, si se acercan a ella, que la disfruten, a ser posible más de lo que he hecho yo, que por momentos me ha resultado insufrible. En conclusión: El Contable 2 es la típica película de acción con muchos momentos impactantes, que no aporta nada nuevo al género ni a la primera entrega, y se olvida con la misma facilidad que todas las del mismo estilo. La resolución no causa sorpresa alguna y deja al espectador tan frio como su protagonista. Pero lo peor es que la ambigüedad con que termina augura futuras entregas (al menos una más; ese era el proyecto inicial, una trilogía).


 

 

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